Llevo tanto tiempo sin pasar por aquí que me da pudor machar el folio el blanco que ahora mismo se ha abierto al clicar nueva entrada. Tengo tanto por lo que podría escribir, tanto, que me abruma pensar en una sola cosa. Ahora mismo no concibo el por qué me alejé de estas páginas, quiero pensar que no lo necesité, que estuve colmada con mi día a día, sin la necesitad de parame hacer una reflexión; no quiero pensar que fue abandono, ni desidia, ni falta de gusto. Escribir siempre ha sido mi pasión, mi forma de encajar lo que a mi alrededor sucedía y no quisiera dejar de hacerlo.
Retomo este blog porque me encontré el enlace de casualidad, entré, como quien ajena a lo escrito por otro accede a su mundo, y me releí, como quien lee a un extraño, y sentí una sensación cuanto menos extraña. Fue como mirarme desde otro punto de vista, como toparte con recuerdos que sientes nuevos.
La última entrada del blog se la dediqué a mi hijo Hugo con apenas unos meses, hoy tiene ya cumplidos los 8 años. Ha llovido, demasiado para no haber dejado reflejo alguno de lo vivido. Ahora siento pena, de no haber seguido escribiendo unas líneas que me hagan volver a tenerme, como cuando cambias de móvil y revisas las fotos de los últimos años antes de borrarle la memoria y guardas aquellas imprescindibles con cariño, con mimo, para que ningún error informático se lleve al traste parte de tu vida. Hoy me siento huérfana de letras, de historias, de reflexiones. Me siento como aquella abuela a la que los recuerdos se le han ido difuminando con la edad, por la demencia o por el Alzheimer.
No puedo volver a sentir lo que he sentido para escribirlo de nuevo, es imposible, pero si puedo dejar unas letras con mi presente, para que sean pasado en unos meses, para reírme o llorar con lo que escriba, igual que he hecho esta mañana con las entradas anteriores.
Intentaré que el mundanal ruido, que la vida atropellada que vivo, no sea de nuevo un lastre en este gusto mío. Me prometo escribir las próximas entradas con los runrunes que me rondan en la cabeza hoy día, que son presente, y serán pasado y futuro. Me prometo ser fiel a mi misma en este pensamiento. Dedicarme un rato a exportar mis pensamientos a este blog y sentir la magia de la escritura, esa que a cada línea completa esfuma los malos rollos y saca brillo a los buenos.
Me prometo fidelidad.
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