lunes, 29 de julio de 2024

El divorcio y la falta de comunicación


Mis padres se han divorciado. No os preocupéis que por la custodia no ha habido problemas, en eso se han puesto enseguida de acuerdo. Algo que en el resto de divorcios es la piedra angular, en éste no ha tenido ni una línea en el acuerdo. Sin embargo, lo que a simple vista parece que ya no afecta a los hijos, por ser como dijo el notario "independientes", se vive en realidad de otra forma bien distinta. Y lo digo así porque no sé como calificar como me he sentido, me siento y me sentiré a partir de ahora tras verbalizar en voz alta: soy hija de padres divorciados. Y es que este hecho, normal ya en nuestra sociedad, no ha sido motivo para mi de debate ni reflexión nunca. He vivido ajena a que esto me salpicara alguna vez, y aunque he vivido divorcios de amigos, de familiares, de conocidos, con hijos más o menos mayores, nunca me paré a pensar en todo lo que supone para todas las partes implicadas.

Para mi este divorcio no es el fracaso de una pareja, es de mis padres, como equipo, como amantes, como amigos.., y me cuesta asimilar, que mi referente en esto del amor, de la familia, de formar equipo y demás se haya ido al traste. Quizás he vivido en los Mundo de Yupi y no me he enterado de lo mal que estaban las cosas, quizás mis padres han sido "unos magníficos actores, es fácil cuando ya los hijos somos independientes mantener el papel", me digo, por no culparme por no haber intercedido con tiempo para ayudarlos a reconducir su vida en común y nuestra vida en familia. Ya es tarde para eso, y de nada sirve lamentarse por el pasado.

Ahora o me he quedado huérfana de una historia de amor que me sirva de guía o tengo un ejemplo de errores que no se deben cometer en una relación. Ésa es la cuestión. ¿Cómo me lo quiero tomar? En cualquier caso tengo mucho que aprender.

Con el primer caso tengo que aprender a construir por mí misma ese referente de historia de amor que evoluciona y se fortalece con el paso de los años para que mi hijo vaya teniendo ese ejemplo, esa guía, a través de su vida, y en el segundo, he aprendido que tengo que estar atenta para no errar como ellos.

Mi reflexión en esta parte, por si alguien me lee en la vorágine de blogs que copan las redes y le sirve de algo, es que el fracaso viene la mayoría de las veces por la falta de comunicación entre la pareja y por el deseo de quedar bien.

Paso 1: Señores y señoras que viven en una relación, comuníquense, expresen sus sentimientos y sus pensamientos  a sus parejas, no se lo queden como su tesoro, porque al final o uno vive amargado en pareja o acaba rompiéndola en pro de buscar a solas lo que en pareja podría haber tenido. No quieran quedar bien, no eviten una discusión, no lo hagan ni por sus hijos. Vayan a terapia de pareja cuando aún están a tiempo, luchen por encontrarse de nuevo si sus caminos se han ido distanciando con los años, evolucionen juntos para seguir creando equipo, sean empáticos con sus parejas, pero también con ustedes mismos, cumplan sus sueños y fomenten los de su pareja. Partan cualquier conversación desde el respeto y mírense a los ojos, mírense mucho, de verdad, abrácense cada mañana, despídanse con un beso y saluden del mismo modo, cójanse de la mano al pasear si sus pequeños les dejan y denle a las relaciones íntimas el equilibrio que necesiten ambos.

Paso 2: Si después de todo esto siguen viendo que llegaron tarde o que lo que les unió se esfumó, antes de tirar la toalla visiten al psicólogo, quizás estén volcando sus inseguridades, sus anhelos, sus traumas... en su pareja, en su familia, como si fueran los culpables de que no están donde deberían estar. Es imposible sentirse bien en pareja si uno mismo no lo está consigo mismo. Arreglemos nuestra cabeza antes de buscar la tara en quien duerme a nuestro lado. 

Paso 3: Si todo esto ya lo hizo y no logró nada, no siga con su pareja por sus hijos. Puedo decir, ya como hija de padres divorciados, que lamento enormemente que no lo hicieran antes, porque para llegar al mismo punto, el divorcio, mis padres, han perdido unos años que no les va a devolver nadie, y eso también es injusto para ellos mismos. No se han querido ni como pareja ni individualmente en los últimos años. Si están pasando por ahí, piénsenlo. No dudo que a pesar de lo vivido, de los motivos que se exponen encima de la mesa para tomar la decisión no haya habido cariño uno por el otro todo este tiempo, quiero creer que lo sigue habiendo, a pesar de todo, y que ése sea el motor que los empuje a encontrarse en el futuro en nueva forma de relación, distinta, sin amor de por medio, pero si con el cariño necesario para poder seguir siendo una familia, aunque ésta tenga una estructura diferente. 

Paso 4: Si al final ustedes acaban firmando el acuerdo de divorcio como mis padres, les tocará aprender a vivir con esta nueva realidad, donde la soledad golpea fuerte y los remordimientos más, donde no todo es de color rosa y el futuro es incierto. Cuanto antes aprendan esto, antes dejarán de perder años, de perder momentos. Ahora toca también arreglarse la cabecita si no se quedó bien con todo el jaleo, es tiempo para hacerse a uno mismo como individuo, porque quizás en estos años de matrimonio olvidó quién era, y sobre todo es el momento de ser consecuente con lo que vendrá tras lo decidido. Pero es aplicable tanto los protagonistas, como a los hijos, los familiares, los amigos...porque cuando una pareja se rompe no solo ellos van a notar los cambios de realidad.

Paso 5: Lo importante, al final, es que ustedes sigan escribiendo su historia, una en la que solo se está mejor que mal acompañado, que de eso se trata al final todo esto. Les deseo, como a mis padres, que encuentren cuanto antes ese equilibrio consigo mismos, con su nueva realidad y su nuevo futuro. Solo entonces habrán sentido que todo esto les ha valido la pena. Y es que aquí no les he hablado de nada de lo que supone divorciarse, eso otro día y con otro ánimo.

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